Actores religiosos y crimen organizado en México: vulnerabilidad y resiliencia
En la actualidad, uno de los principales desafíos para la seguridad y el Estado de derecho en México es la gobernanza criminal. En escenarios de disputa entre actores criminales, marcados por la ausencia o colusión gubernamental, los agentes de fe han asumido un papel clave en la protección de comunidades y en procesos locales de construcción de paz. Precisamente en razón de esta labor humanitaria, México ha sido señalado como el país más peligroso de América Latina para ejercer el sacerdocio.
Frente a esta realidad, el Tecnológico de Monterrey y el Instituto para las Transiciones Integrales (IFIT) han unido esfuerzos para comprender y fortalecer las estrategias de resiliencia comunitaria que los propios agentes de fe han puesto en práctica con el fin de generar insumos que contribuyan al diseño de respuestas más informadas, cuidadosas y sostenibles.
Liderazgos religiosos como ‘artesanos de paz’
El acompañamiento pastoral como desafío al crimen organizado
En contextos locales marcados por altos niveles de violencia, los líderes religiosos se han convertido en figuras centrales de confianza comunitaria y apoyo emocional para personas afectadas por la inseguridad. Su cercanía con las comunidades y su reconocimiento como referentes morales y sociales los sitúan en una posición particularmente vulnerable frente a dinámicas de control territorial.
Este papel ha derivado en formas sistemáticas de violencia contra los liderazgos religiosos. A esta situación se suma un escenario de alta impunidad y escasa visibilidad pública, pues existe un vacío de información sobre la frecuencia, los tipos y los patrones de los ataques. La documentación disponible tiende además a concentrarse en ciertos perfiles religiosos, dejando fuera experiencias diversas de liderazgos en territorio y de distintas religiones y denominaciones.
Pese a ello, muchos líderes religiosos han asumido –de manera explícita o implícita–, un papel como agentes de transformación social, sin contar con condiciones adecuadas de protección, reconocimiento ni acompañamiento institucional. Este proyecto busca acercarse a esa diversidad de experiencias para fortalecer estrategias de resiliencia, autoprotección y autocuidado, repensando colectivamente la capacidad los caminos posibles hacia la paz.
Del riesgo al cuidado colectivo
Mediante un enfoque colectivo y horizontal, el proyecto busca fortalecer las capacidades de los liderazgos religiosos mediante la creación de espacios seguros de reflexión, aprendizaje y coordinación.
El objetivo es reducir la improvisación, fortalecer la autoprotección y sistematizar estrategias existentes, reconociendo a los agentes de fe como actores clave de la construcción de paz. Asimismo, el proyecto promueve la documentación de experiencias para visibilizar riesgos y generar insumos útiles para el acompañamiento de procesos comunitarios en contextos de alta violencia.
Metodologías para la resiliencia comunitaria
El proyecto combina aproximaciones cuantitativas y cualitativas para analizar las interacciones entre actores armados no estatales y agentes de fe, con énfasis en el ámbito municipal, entendido como la unidad básica de gobernanza criminal. Este enfoque responde a una visión de protección y construcción de paz desde lo local, centrada en la resiliencia de los liderazgos en terreno y en el diseño de estrategias adaptables a la diversidad de contextos y a sus necesidades específicas.
En una primera fase, se recopilaron datos cuantitativos sobre ataques contra agentes de fe de diversas adscripciones religiosas.
| Próximamente: Base de Datos de Ataques Contra Liderazgos Religiosos en México (ARAM), elaborado por la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey. |
Estos insumos retroalimentaron el diseño de talleres que combinaron sesiones teóricas y prácticas, realizadas en espacios físicos seguros, con grupos de entre 15 y 30 participantes.
Contenidos generales de los talleres:
🔹 Lectura territorial y de patrones de violencia
🔹 Intercambio de lecciones aprendidas
🔹 Herramientas para la prevención y mitigación de riesgose experiencias pastorales
🔹 Estrategias para proteger esfuerzos de paz
De manera complementaria, el proyecto incorpora entrevistas individuales y confidenciales con líderes religiosos, orientadas a profundizar en experiencias específicas, trayectorias personales y dilemas sensibles que no siempre pueden trabajarse en espacios grupales. Estas entrevistas permiten captar matices del contexto local, reducir riesgos de exposición y enriquecer el análisis cualitativo.
Caja de herramientas prácticas para agentes de fe
Como parte de este esfuerzo de visibilización y sistematización, hemos recopilado lecciones aprendidas de distintos contextos a nivel local, nacional y regional, de la mano con agentes de fe pertenecientes a distintas adscripciones religiosas y organizaciones de la sociedad civil mexicanas. Estos instrumentos están sustentados por experiencias en terreno y las principales necesidades identificadas durante nuestras conversaciones.
Gracias a este intercambio horizontal y constante, las hemos convertido en una caja de herramientas prácticas dirigidas a liderazgos pastorales en comunidades que enfrentan situaciones de alto riesgo. Éstas comprenden tres dimensiones para la resiliencia comunitaria y la protección de proyectos pastorales: la caracterización territorial, la prevención y mitigación de riesgos, y la sostenibilidad de los esfuerzos de paz.

FAQ
Comprender y fortalecer las estrategias de resiliencia, autoprotección y construcción de paz que los propios agentes de fe han desarrollado en contextos de violencia y gobernanza criminal en México, y generar insumos útiles para acompañar su labor comunitaria.
A liderazgos religiosos que trabajan en contextos de alta violencia, así como a organizaciones aliadas, academia y actores de la comunidad internacional interesados en la construcción de paz y la protección de actores comunitarios.
Porque en muchos territorios los agentes de fe cumplen funciones clave de acompañamiento comunitario, generan altos niveles de confianza social, y son una fuerza dinamizadora y organizadora para la población, lo que los coloca también en una posición de mayor vulnerabilidad frente a dinámicas de violencia y control territorial.
No. El proyecto no busca intervenir en dinámicas de conflicto o reemplazar al Estado como responsable de la seguridad de la ciudadanía. Su enfoque es analítico, preventivo y de acompañamiento, orientado a fortalecer capacidades locales desde una perspectiva de construcción de paz.
El proyecto combina talleres en espacios seguros, entrevistas confidenciales y análisis de información para desarrollar herramientas prácticas como lectura territorial, análisis de riesgos, diálogo humanitario y autocuidado.
Todas las actividades se realizan bajo protocolos de cuidado y confidencialidad. La información sensible se maneja de forma protegida y sólo se publica aquello que no representa riesgos para las personas o comunidades.
Los materiales prácticos de resiliencia comunitaria están disponibles previa solicitud a través del correo [email protected], debido a que algunos insumos contienen información sensible y estratégica.