Existen muchos principios y directrices nacionales, regionales e internacionales sobre la selección y el nombramiento de jueces y magistrados. Sin embargo, no existen principios adaptados a la función y a las características únicas de los tribunales de última instancia que puedan adecuarse a las condiciones singulares de los diversos contextos de países o regiones.
Para abordar esta cuestión, el Instituto para las Transiciones Integrales (IFIT, por sus siglas en inglés), junto con Constitutional Transitions y un Panel asesor de alto nivel compuesto por reconocidos jueces y otros juristas de distintos sistemas legales, lanzaron en 2021 una Iniciativa sobre el Nombramiento de Magistrados de Tribunales de Última Instancia. Las Directrices Globales de Constitution Hill para el Nombramiento de Magistrados de Tribunales de Última Instancia marcan el resultado final.
Las directrices son totalmente originales pero derivan de distintas fuentes, las cuales incluyen: (i) un estudio detallado sobre los principios internacionales y regionales existentes en materia de nombramientos judiciales e independencia judicial, realizado por IFIT; (ii) una encuesta amplia sobre estándares nacionales; (iii) entrevistas exhaustivas a miembros del Panel asesor de alto nivel y a jueces y otros juristas de todo el mundo; y (iv) el trabajo inicial realizado por IFIT en la región del sur de África, lugar donde se originó esta iniciativa con el apoyo del grupo de expertos de Zimbabue de IFIT.
A partir de julio de 2023, un primer borrador de las directrices se sometió a un proceso de consultas con expertos de más de cien instituciones, asociaciones y redes judiciales y legales reconocidas, tanto internacionales como regionales. A principios de 2024, una versión actualizada de las directrices fue objeto de una segunda fase de consultas y comentarios internacionales. Esta segunda fase culminó con una cumbre de jueces y otros juristas expertos de alto nivel que tuvo lugar en mayo de 2024 en el recinto de Constitution Hill, en Johannesburgo, Sudáfrica.
Camilo Torres Casanova es Investigador en el Instituto para las Transiciones Integrales (IFIT), con sede en Bogotá. Sus áreas de interés incluyen la seguridad internacional, la defensa de los derechos humanos, el mantenimiento de la paz, los conflictos armados, la democracia y el autoritarismo.
Antes de incorporarse al IFIT, Camilo trabajó en división de las Américas de Human Rights Watch; en asuntos de reforma y gobernanza del sector de la seguridad en África y las Américas en el Departamento de Operaciones de Paz de las Naciones Unidas; y en seguridad y diplomacia transatlántica en el Center for European Policy Analysis. Camilo también trabajó en proyectos relacionados con la implementación de los Acuerdos de Paz de Colombia de 2016, los derechos de las víctimas y la justicia transicional en Colombia y América Latina.
Camilo es Abogado con opción en Estudios Internacionales de la Universidad de los Andes (Bogotá, Colombia). También tiene un Máster en Seguridad Internacional con especialización en Europa y Rusia de Paris School of International Affairs (Sciences Po Paris), y un LLM en Seguridad National con certificado en Derechos Humanos de la Universidad de Georgetown (Washington D.C.).
Idiomas de trabajo: Inglés, español, francés e italiano.
¿Cómo se desinfla la polarización? ¿Qué voces deberíamos escuchar para bajarle el volumen al ruido, para desactivar las explosivas tensiones a las que parece conducir el desencuentro político? ¿Deberíamos dialogar con grupos criminales para buscar la paz? ¿Quién es un interlocutor válido en una conversación? ¿Cuánto tiempo debemos destinar a una negociación para que no se alargue eternamente sin llegar a ningún lado?
En un mundo cada vez más políticamente fracturado, la periodista Gabriela Warkentin conversa con Mark Freeman, fundador y director ejecutivo de IFIT (Institute for Integrated Transitions).
Mark Freeman es el fundador y director ejecutivo de IFIT, un centro internacional de pensamiento y acción que trabaja en temas de paz, diálogo y polarización. Como parte de su trabajo y de la Iniciativa Global de Polarización, que impulsa con la Fundación Ford para promover un mayor entendimiento de las causas, consecuencias y soluciones a la creciente polarización en sociedades democráticas y no democráticas, Freeman escribió un paper que resalta la necesidad de que haya un mayor consenso sobre este “hiperproblema” y sugiere algunas soluciones.
Como parte del Acuerdo para los próximos 15 años, que es la iniciativa con la que La Silla quiere celebrar sus 15 años de existencia, entrevistamos a Freeman sobre su propuesta, conscientes de que en Colombia es imposible lograr cualquier acuerdo significativo sobre temas estructurales mientras no seamos capaces de escucharnos con curiosidad entre los grupos políticos enfrentados.
Juanita León es directora, fundadora y dueña mayoritaria de La Silla Vacía.
Esta es la entrevista editada para mayor claridad.
LSV: Arranquemos con su definición de polarización. Usted dice que el problema comienza con las ambigüedades que existen alrededor del mismo término.
Mark Freeman – La polarización yo la entiendo como una división o conflicto entre grandes bloques de una sociedad o sistema político y que se caracteriza por la radicalización de visiones y creencias en dos polos distantes y antagónicos. Es una división que se percibe como una amenaza para la sociedad o para el sistema político.
Debe existir cierta simetría de poder o de recursos entre los polos. Si la gran mayoría de las personas están en el medio y los polos son realmente marginales, entonces eso no afecta a la sociedad y no hablaría de polarización. Esta existe cuando existe una escala y hay cierta simetría.
Usted define la polarización como un hiperproblema. ¿Por qué?
MF- Un hiperproblema es un tipo de problema que dificulta la posibilidad de solucionar cualquier otro problema. La polarización es un hiperproblema porque tiene ese efecto. Tú antes mencionabas los temas que pueden entrar dentro de un Acuerdo, y en realidad no puedes avanzar en nada si no hay una capacidad de escucha entre grupos.
Algunas personas piensan que el conflicto entre dos visiones en la sociedad es normal. Y que sofocar la discusión con el argumento de la polarización evita dar ese debate sobre temas más profundos. ¿Cuál es su posición frente a eso?
MF – Para mí la palabra polarización no aplica si sólo hay diferencias de opinión y debates intensos pero en los cuales los lados o los polos o los grupos están escuchando, están abiertos a otras ideas. Tiene que haber una radicalización en las ideas, hasta el punto de que se sataniza al otro lado y se romantiza el propio. En una democracia debemos celebrar las diferencias de opinión. Debemos tener debates muy intensos. El problema es que no sirven para nada si nadie está escuchando. Con la polarización se pierde la capacidad colectiva de escucha.
Es una amenaza que es muy sútil a veces en su inicio, pero si uno no le pone atención a esto va creciendo, porque su naturaleza es crecer.
LSV – A veces tengo la percepción que, por lo menos en Colombia, existe mucha polarización en las élites pero en la población en general hay más consensos de lo que parece. ¿Se puede hablar aun así de polarización aunque su escala no sea tan grande?
MF- Sí, en la literatura se habla de la diferencia entre lo que llaman polarización de las élites y la polarización masiva. Es cierto que en términos cuantitativos si la gran mayoría de la gente está en el medio, entonces los polos son marginales. Pero hay también un aspecto cualitativo, cuando se trata de un sistema político de gente que tiene micrófonos, que tiene mucha influencia sobre la opinión de los demás, si son periodistas, políticos, etcétera, Si ahí en esta élite existe polarización, sí o sí, por su influencia se transmite rápidamente. No hay que subestimar la polarización entre élites.
LSV –¿Qué jalona la polarización?
M.F. – Los principales drivers dependen del contexto. Un driver en Colombia en este momento no es lo mismo que un driver hoy en Afganistán o mañana en Sudán o en Estados Unidos en tres meses. Los principales drivers son muy del contexto, en parte porque avanzan o retroceden en función de cierta fertilidad, por ejemplo, ciertas narrativas y cómo ciertas ansiedades sociales que pueden tener raíces históricas, ciertas referencias que pueden tener efectos devastadores en cuanto a la polarización en un lugar, no tienen nada de impacto igual por distintas razones.
Es cierto que también hay unos drivers que son, podemos decir, universales. Tenemos un chip que puede producir la polarización, viene de nosotros. Pero la otra parte es que, por supuesto, de la que se habla mucho son las redes sociales. La polarización es un fenómeno milenario. Esto no es nuevo, pero sí es un factor agravante de la polarización.
LSV – Una vez que un país está polarizado, ya se queda polarizado o la polarización es algo que viene y va
M.F. –Para mí, definitivamente es algo de lo cual se puede salir. Yo suelo dar el ejemplo de Israel. Se puede superar la polarización por acciones internas, pero igual por eventos externos. El 6 de octubre del año pasado, Israel fue uno de los países más polarizados en el mundo. Sin duda, el 7 de octubre fue de los menos polarizados en el mundo. La superación de la polarización puede venir tanto de esfuerzos internos como de eventos externos.
LSV – En su papersugiere varias soluciones para salir de la polarización. Comencemos con las intervenciones sobre los hechos y las narrativas.
M.F. – Antes de responder a esa pregunta, debo enfatizar que es clave analíticamente para nosotros analizar en qué situación se encuentra mi sociedad o el sistema político del cual vivo. Sin arrancar con el contexto específico, uno puede aplicar mal las herramientas. Puedo precisar aquí, como una regla casi general, la idea de que si mi sistema político ya es muy polarizado entonces intervenir sobre los hechos -hacer factchecking- casi no afecta nada. Más bien vale la pena ver la utilidad de trabajar quizás en narrativas.
LSV –Usted ha trabajado mucho en narrativas, pero para mucha gente es un término difícil de entender. ¿Cuál es la diferencia entre intervenir en los hechos e intervenir en las narrativas?
M.F. – Tiene que ver con ciertas expresiones. Dichos que todos conocen, y que luego nos orientan. La idea de narrativas no es algo que existe fuera de nuestros cuerpos. No, literalmente, estamos permanentemente orientando nuestras acciones y nuestros problemas en función de ciertos dichos o relatos e historias que internalizamos y que nos orientan sobre nosotros y sobre los demás. No son hechos. Son creencias. Son cosas muy internalizadas.
El apartheid en Sudáfrica fue una historia de opresión no de polarización. Pero una narrativa que se produjo muy famosa fue la idea de una nación arcoiris. Es una narrativa que usó Mandela y marcó la idea de una nación en la que cabían todos. No es un hecho. Es una narrativa para unir a una sociedad muy dividida, a punto de una guerra civil, y es un ejemplo de un buen uso de una narrativa
LSV –El presidente Petro tiene una narrativa frente al mundo empresarial, que suele describir como esclavistas versus esclavos. ¿Cómo interviene esa narrativa en el esquema que propone?
M.F. – Muchos piensan que si hay una narrativa como la de su ejemplo que no me gusta, entonces debo inventar otra narrativa que le gane. Paradójicamente, eso no funciona. Solo crea más conflicto, más fricción, puede producir péndulos. Según nuestros estudios, es mejor introducir narrativas distintas y crear lo que llamamos un ecosistema de múltiples narrativas que pueden coexistir: las que no me gustan, las que me gustan, las que se escuchan demasiado, las que se escuchan menos. Complejizar las cosas, en vez de pensar debemos ganar con eso y destrozar esta narrativa.
LSV – ¿Cómo complejizar la narrativa que mencioné sobre los empresarios?
M.F. – Cuando hay una dominancia de dos narrativas, y todo se siente como debo estar con esta o con la otra y la realidad es mucho más compleja. Y hay en realidad gente que piensa diferente y grupos e instituciones que piensan diferente pero son invisibles. Entonces, se trata de hacer más visibles otras narrativas, otras voces para reducir un poco este efecto binario de narrativas.
LSV – Usted también menciona en su paper algunas reformas estructurales que se pueden hacer para intervenir la polarización. ¿En un contexto como el colombiano, cuáles funcionarían?
M.F. – Si hay polarización hoy en Colombia, ¿cuáles son esos drivers? Si hace un buen diagnóstico de los drivers, ¿qué tenemos en nuestras estructuras, leyes, instituciones que está facilitando esto?
LSV – Yo creo que tanto la izquierda como la derecha son fuerzas minoritarias en Colombia porque la mayoría de los colombianos se identifican como de centro. Entonces me parece que tanto la izquierda como la derecha intentan polarizar para poder dividir al centro. Frente a eso, ¿qué reforma estructural se le ocurre?
M.F. – Yo creo sinceramente que hay un muy buen sistema electoral en Colombia, pero igual hay ejemplos en los cuales por el diseño del sistema electoral se incentiva más a partidos políticos a irse por el centro de la opinión. Un ejemplo muy famoso de esto es en Indonesia donde hay, docenas o cientos de grupos étnicos. Entonces ellos organizaron su sistema electoral después de muchos años para producir partidos más centristas, por diseño electoral.
LSV –Más allá del sistema electoral, ¿en qué otros ejemplos de reforma estructural podría pensar Colombia para despolarizar?
M.F. – Otro ejemplo de diseño de ese tipo es la descentralización. En países donde hay una concentración del poder en un centro, normalmente eso favorece la polarización. Es decir, en la medida en que hay una política pública de descentralización del poder, está probado que baja la polarización.
También hicimos un estudio sobre lo que se llaman desigualdades horizontales. Se puede, mediante reformas estructurales, reducir el odio que viene con las graves desigualdades entre grupos de la sociedad que existen horizontalmente.
El otro camino, que es el más obvio, es el diálogo y acercamiento entre grupos polarizados. Es importante como parte de la solución
LSV – Por último, usted dice que es clave que exista una red colaborativa para expandir el campo de conocimiento sobre la polarización. ¿Por qué es tan importante?
M.F. – Si uno acepta la premisa de que la polarización es un hiperproblema y una grave amenaza, uno necesita desarrollar una caja de herramientas. Yo creo que si no podemos lograr pronto más coherencia, más organización de las ideas y de los esfuerzos y viendo precisamente el crecimiento cada vez más rápido, en parte por las redes sociales como agravante y en parte porque eso es ya más universal como fenómeno, las herramientas están más a favor del lado del que quiere polarizar y no tenemos las personas y los grupos que quieren despolarizar. A mi juicio, debemos entender este fenómeno con más precisión, para poder despolarizar con más capacidad y con más eficacia.
LSV – Marc, en función de esta idea de los acuerdos que nosotros queremos lograr en 15 años, cuáles serían tres consejos super básicos que uno debería incorporar en esos acuerdos con miras a la despolarización para lograrlos. Tiene que ser casi que un acuerdo previo para lograr discutir y llegar a acuerdos.
M.F. – Yo diría que, hablando de hechos, una parte sería establecer los hechos. Hacer sondeos, encuestas para medir la polarización para saber hasta qué punto hay apertura a pensar diferente; hasta qué punto hay un problema aquí de escucha, de apertura y tener datos. Entonces eso sería una primera parte. Porque tú tienes la sensación de que la mayoría de los colombianos son moderados, centristas y tal, pero igual sería quizás útil medirlo bien.
Y entonces, eso, por un lado. Por el otro, Colombia tiene casi más experticia que cualquier otro país en el mundo en el tema de los diálogos improbables entre grupos, pero también dentro de grupos. Entonces esa herramienta siempre es clave, y siempre buscar ampliar los espacios para lograr diálogos sinceros con mucha metodología.
Una tercera, sería quizás el valor que puede tener hacer estudios comparados. Indagar un poco afuera también lo que puede ser pertinente e inspirarse un poco de otros contextos.
María José Rodríguez González es Consultora del Proyecto México de IFIT y también contribuye a la implementación de la Iniciativa Global de Fast-Track Negotiations.
Es licenciada en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y estudiante asociada del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), dentro de la Unidad de Estudio y Reflexión sobre Europa, donde ha realizado análisis nacionales y regionales sobre tendencias y desarrollos políticos actuales.
Su trabajo de investigación se centra en temas de paz y seguridad internacionales, migración y asilo —particularmente en las críticas contemporáneas al régimen de refugiados—, formación de identidad y nacionalismo, así como filosofía política.
Basándonos en el trabajo de los grupos de expertos de IFIT en Colombia y México y del Grupo de Práctica de Narrativas Inclusivas de IFIT, hemos creado una caja de herramientas que ayuda a promover la pluralidad de puntos de vista y el diálogo constructivo en contextos polarizados como, por ejemplo, períodos electorales.
Este informe práctico reflexiona sobre el desarrollo de la caja de herramientas, el cual incluyó investigaciones sobre narrativas y polarización, consultas con expertos en diversos campos, e implementación de las herramientas en Colombia y México. El informe analiza los desafíos y aprendizajes que surgieron durante el proceso y proporciona recomendaciones para otros profesionales interesados en desarrollar y utilizar dicho recurso.
Traducción de la versión original en inglés
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Esta caja de herramientas está diseñada para ayudar a promover el diálogo constructivo en sociedades y sistemas políticos marcados por la polarización. Está destinada a ser utilizada entre personas con puntos de vista opuestos sobre un tema determinado, donde se ha llegado al uso de lenguaje peyorativo y a una escucha limitada. Basándonos en el trabajo de los grupos de expertos de IFIT en Colombia y México y del Grupo de Práctica de Narrativas Inclusivas de IFIT, el objetivo de la caja de herramientas no es generar consenso o acuerdo en torno a un tema determinado. En su lugar, promueve la pluralidad de puntos de vista; la idea de que podemos y debemos hablar con personas cuyos puntos de vista son diferentes a los nuestros.
Basado en procesos moderados en contextos como aulas o debates públicos, las herramientas de la caja permiten a las personas con puntos de vista opuestos utilizar términos que promueven el compromiso, expresar preocupaciones sin insultar, romper suposiciones sobre los demás, reconocer los aspectos positivos de la posición del otro, y comprender las limitaciones internas y externas a las que se enfrentan los oponentes al tomar decisiones políticas difíciles.
Para más información, consulta el informe práctico de IFIT sobre el proceso de desarrollo de la caja de herramientas así como las recomendaciones basadas en los aprendizajes para crear y utilizar dicho recurso con el fin de permitir la transformación narrativa y gestionar conflictos.
Traducción de la versión original en inglés
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Repensando el Paradigma: Introducción a la Negociación “Fast-Track”
La negociación es una de las herramientas más conocidas y utilizadas para promover la paz y la transición política en el mundo. Sin embargo, el modelo dominante de las últimas décadas se basa en premisas metodológicas que en conjunto, producen una negociación lenta.
Como lo explica nuestro Fundador y Director Ejecutivo, Mark Freeman, en este vídeo de un minuto, es necesario contar con un modelo de negociación rápida o “fast-track” que se ajuste a las realidades cambiantes de las dinámicas de los conflictos.
El modelo de la negociación rápida se centrará más en los resultados que en el proceso, más en el pragmatismo que en el perfeccionismo. Con base en una investigación en curso, desde IFIT estamos desarrollando este modelo, que contribuirá a ampliar la caja de herramientas existente para la resolución de conflictos, superando así la arriesgada dependencia de un modelo único y lento.
Este PDF de la presentación en Elaboración Narrativa: Herramientas para el Cambio (parte 2) sirve como guía de referencia rápida y como herramienta formativa para los actores que trabajan por la paz. En ella, la experta en teoría narrativa y miembro del Grupo de Práctica de Narrativas Inclusivas de IFIT, Sara Cobb, se centra en la práctica y comparte un conjunto de herramientas narrativas, explicando cómo usarlas para transformar narrativas polarizantes como parte de los esfuerzos de construcción de paz.
Cobb describe una narrativa como un árbol. El tronco es la narrativa visible, que se endurece y se forma a partir de raíces compartidas y justifica las ideas y acciones de las personas. Las raíces son hechos, acontecimientos, parábolas e historias sobre el pasado colectivo, que anclan la visión del mundo de cada persona. Y las ramas son acciones, políticas y otros resultados del tronco narrativo. Las ramas y raíces son las más susceptibles de cambio, ya que el tronco tiende a ser más rígido.
A continuación, se presenta una serie de herramientas narrativas probadas. Estas pueden ser empleadas en reuniones, talleres, debates públicos y espacios similares para la construcción de la paz. La primera es la connotación positiva, a través de la cual los participantes describen al bando opuesto en términos de un rasgo o intención positiva con el fin de permitir la humanización y la legitimidad mutua. El segundo es el cuestionamiento circular, a través del cual los participantes hacen comparaciones entre sus propias historias y las de los demás introduciendo así nuevos elementos que transforman su narrativa. El tercero es el andamiaje, que ayuda a los participantes a identificar casos de excepción en sus relatos para volver a introducir nuevos elementos y cambiar su narrativa. Y la cuarta es la inoculación narrativa, en la que los participantes identifican los obstáculos a la transformación narrativa con antelación para poder abordarlos estratégicamente.
Este PDF de la presentación en Características de las Narrativas: Estructura y Dinámicas (parte 1) sirve como guía de referencia rápida y herramienta formativa para los actores que trabajan por la paz. En ella, la experta en teoría narrativa y miembro del Grupo de Práctica de Narrativas Inclusivas de IFIT, Sara Cobb, explica qué son las narrativas, cómo sus dinámicas dan forma a nuestra visión del mundo y cómo podemos transformar las narrativas simplificadas que polarizan a las sociedades en otras más complejas que ayuden a las personas a participar pacíficamente.
Utilizando ejemplos de narrativas polarizantes en los Estados Unidos, Cobb demuestra cómo promueven la validez de las reivindicaciones grupales y la superioridad moral de sus intenciones y acciones, al mismo tiempo que deslegitiman al “otro”. Así, dos o tres narrativas pronto empiezan a dominar la esfera pública. Aparecen como la única forma de describir lo que está ocurriendo en la política y la sociedad, creando una dinámica de “nosotros contra ellos”, que eclipsan otros discursos menos prominentes.
Teniendo en cuenta que las personas tienden a quedarse atrapadas en sus narrativas polarizantes, este documento aboga por el uso de estrategias y herramientas que ayuden a las personas a pasar de historias simples y lineales a otras más complejas mediante la introducción de nuevos valores (grises, no “blanco y negro”), nuevos personajes (más allá de héroes y villanos) y nuevos puntos de la trama (que no se ajustan a la historia simplificada). Este enfoque puede dar mayor legitimidad a ambas partes, permitir un sentido de responsabilidad compartida por el conflicto, construir puentes entre extremos y, en última instancia, fomentar el compromiso social para la paz.